Esta es la verdadera historia del carnaval de mi tierra, un botellón camuflado de mascara, sin respetar a personas que esta participando con sus letras. Desde esta foto vemos como la plazoleta esta llena de personas bebiendo y comiendo, sin hacerle caso a las coplas que canta los coristas. Además la mayoría ni le gustan los coros, pero son los únicos que dan alegrías a mis calles... bueno miento, hay algunas callejeras y romanceros que reparten alegrías a cambio de unas carcajadas y un vasito. ESTOS CADI y AQUÍ hay que tragar... viva el carnaval de los jarti
bles.
1 comentario:
Ya todo se desmadra y se va de las manos. Cádiz es invadida por una marabunta de personas ansiosas de beber, tragar y algun que otro acto sexual. En estas fechas, regalamos nuestra tierra como una puta, para que hagan con ella lo que quieran, mientras miramos.
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